viernes, 23 de octubre de 2015

DESPERDICIO MASIVO DE ALIMENTOS

Los hogares son responsables de un 42% de las pérdidas de alimentos

Las acelgas (la verdes y sanas) del agricultor acabarán unos días después de su recogida en un mostrador o en el menú de cualquiera de los 85.230 restaurantes de España. En sus cocinas se desperdician más de 63.000 toneladas de comida al año –el doble que hace dos décadas-, según un informe de Unilever Food Solutions avalado por la Federación Española de Hostelería y Restauración (FEHR). Según el estudio, el 60% de este derroche es producto de una mala previsión a la hora de hacer la compra. Otro 30% se desperdicia durante la preparación de las comidas y solo el 10% es lo que los comensales se dejan el plato, es decir, los verdaderos desperdicios.

 Grandes cadenas de restauración, como el Grupo Vips, cuentan con sistemas informáticos para calcular las cantidades de cada plato que venden al día, lo que les permite estimar la cuantía necesaria de comida que se va a preparar antes de realizar el pedido. “Para reducir la cantidad de desperdicios también recurrimos al happy hour: los productos frescos que no tienen devolución (sándwiches, ensaladas, wraps, pastelitos, etcétera) se venden a un precio único de 1,50 euros a partir de las 23.00”, comentan fuentes del grupo. Pero los restaurantes familiares, de menú del día, tapas y cañas, no cuentan con esos recursos y tiran de experiencia. “Vamos más al día, pero unas veces nos sobra y otras nos falta”, explica el responsable de un restaurante de una zona industrial en el extrarradio de Madrid.

 El actual sistema económico mundial, cuyo objetivo primordial es la producción masiva de productos independientemente de su uso, lleva en el caso particular de los alimentos a una terrible paradoja, mientras más de 800 millones de personas pasan hambre en el mundo sin embargo se desperdicia alrededor del 25-30% de la producción mundial de alimentos.





Se desperdician cientos de kilogramos de comida por habitante y año debido a múltiples factores: restos sobrantes de comidas en hogares y restaurantes, mala conservación o almacenamiento de los alimentos, productos caducados, caida de los precios, etc. Y aunque en todos los países europeos se produce este fenómeno, el record de ineficiencia alimenticia europea alcanza su máximo en Bélgica (con 345 kg/habitante y año) y en Holanda con unos increíbles 541 kg/habitante de desperdicio anual alimentario. Y por supuesto en EEUU este derroche es todavía mayor, ¡más de 1.000 kg/habitante y año!

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