-¿Qué es el sida?
El sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) es el estado avanzado de la enfermedad producida por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).
Este virus destruye de manera progresiva
el sistema inmunitario de la persona que lo padece. En concreto, afecta
a las células denominadas linfocitos T4 (también llamados linfocitos T
cooperantes o CD4).
Una persona infectada por el VIH se
denomina seropositiva (VIH positiva) cuando el virus se encuentra en su
organismo pero no presenta síntomas manifiestos; y desarrolla un cuadro
de sida cuando el recuento de linfocitos T4 es menos de 200 células por
mililitro cúbico de sangre (el recuento normal de una persona sana varía
entre 500–1500 células por mililitro cúbico) y presenta manifestaciones
clínicas de la enfermedad.
Esto provoca que el organismo se quede
desprotegido frente a las infecciones oportunistas, que son aquellas
infecciones que no se producirían en un individuo sano, debido a que su
sistema inmunitario es capaz de luchar contra los organismos que las
originan. También puede provocar la aparición de cáncer...
-¿Cómo se contagia?
El VIH se contagia a través del semen, la sangre, las secreciones vaginales y la leche materna. Estos son los fluidos corporales que presentan una concentración del virus suficiente como para infectar a una persona.
Por tanto, hay tres vías mediante las cuales el virus del sida sí se contagia:
- Vía sexual: mediante el contacto sexual, ya sea vaginal, anal u oral; siendo el anal el que presenta un mayor riesgo por la delicadeza de los tejidos y la facilidad con la que se pueden producir heridas.
- Vía sanguínea: se produce al compartir cualquier material que haya estado en contacto con sangre de una persona infectada y que pueda ponerse en contacto posteriormente con la sangre de una persona sana. Puede tratarse de jeringas, agujas, y todo el material que se use para realizar piercing, tatuajes, o en sesiones de acupuntura, y no haya sido esterilizado previamente.
- Vía vertical (madre-hijo): cuando la madre es seropositiva se puede producir la transmisión del virus durante el embarazo, el parto y la lactancia.
Hay que tener en cuenta que no en todas las personas se manifiesta la enfermedad de la misma manera. Por lo tanto, unas personas puede que no presenten síntomas iniciales al infectarse con el virus, mientras que otras experimentan síntomas que no son específicos, sino que son comunes a muchas enfermedades como son: síntomas pseudogripales con fiebre, erupción cutánea, inflamación de los ganglios linfáticos e irritación de garganta.
Algunas personas permanecen años sin síntomas desde el contacto con el virus hasta que desarrollan el sida. En todo este tiempo, su sistema inmunitario se va debilitando por la actuación del virus, de manera que, a medida que va disminuyendo el recuento de células CD4, aumenta la posibilidad de que se vean afectados por ciertas enfermedades.
-Prevención del sida.
Para prevenir el sida lo más importante es conocer la enfermedad y sus mecanismos de transmisión. Ante cualquier duda o posible exposición al virus, es preciso someterse a la prueba de detección del VIH, porque un diagnóstico precoz puede mejorar notablemente el pronóstico.
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